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Uniforme

Mi colegio aun siendo privado no tiene uniforme pero poco a poco una parte de los alumnos empieza pedir uniforme. En general son chicas (yo lo soy y no estoy de acuerdo) aunque no sé si representan una mayoría, yo calculo que un 40% de la gente. No sé que le ha entrado a la gente con el uniforme últimamente pero yo no quiero. Las dos grandes razones que esgrime de este grupo son: que así tendrían más ropa para salir y que les da pereza arreglarse para venir al colegio. Irónicamente esas personas (en general) son las que más arregladas vienen al colegio y a las que más les importa como van vestidas. Y yo les rebato esos argumentos, ¿qué harán con toda la ropa de calle que se han comprado?¿tener 5 pantalones para utilizarlos solo los fines de semana?¿y creen que sus padres les darán el mismo dinero para comprar? Seguramente les dirán “¿Para qué quieres otra camiseta si ya tienes tres y además solo te las puedes poner los fines de semana?”. Después viene el segundo argumento, y es que nadie obliga a venir al colegio vestid@s con estilo y tampoco es muy difícil (creo) combinar un vaquero o una falda con una camiseta.

Bueno, además suenan bastante patéticos en boca de niñas adolescentes (parecerían de niñas superficiales y presumidas, aunque no lo sean) y no creo que el colegio les haga mucho caso. El único motivo por el que la dirección les haría caso es porque están hartos de ver a la gente cagado (yo también) y en algunos casos micro-faldas pero lo único que tienen que hacer es prohibir terminantemente los pantalones cagados.

Nosotros sí tenemos un uniforme de deporte, un chándal bastante feo por cierto (sobre todo el de este año, 100% poliéster, 100% palmillero) pero a mí personalmente me apaña bastante pues el viejo es “soportable” y bastante cómodo y como me da pereza comprarme chándales pero en el caso del uniforme si que me molesta. Primero porque me gusta vestir como me da la gana y segundo a saber como sería el uniforme…Además eso de no llevar uniforme le da cierta emoción al colegio y una puede ver a través del vestir la personalidad de las personas.

Y para la gente que quiere uniforme nada les impide llevarlo simplemente van a una tienda se compran 5 polos, tres faldas y ya está o unos cuantos chándales. ¿Tenemos que adaptarnos a los deseos de una minoría? NO. Seguramente al trimestre se estarían quejando de lo mal que les queda, de lo feo que es, solo es un simple capricho pasajero. ¿Para qué cambiar lo que funciona? Y para los que quieren ponerlo: “Más vale malo conocido que bueno desconocido”.

PD: Yo no pienso que el uniforme oculte las diferencias sociales porque para taparlas totalmente tendríamos que llevar las mismas mochilas, abrigos, guantes, móviles, mp3…

“Memnoch el diablo” es la quinta parte (¿qué hago leyendo la quinta parte de una saga?) de Crónicas Vampíricas, la saga sobre vampiros de Anne Rice. Los tres primeros tomos de esta saga están muy bien pero el afán por alargar innecesariamente la saga hace que pierda calidad, y eso se nota mucho en este quinto libro.

El libro no arranca mal, a decir verdad empieza casi igualmente que los anteriores con ese capítulo introductorio. La historia continua normalmente y la página 200 cuando una ya piensa que el libro va a “arrancar”, ¿con qué nos encontramos? Pues que con una historia soporífera, pretenciosa y lenta. Viendo el nombre de la saga uno piensa (y espera) que va sobre vampiros, pues en este libro todo lo contrario, los vampiros no son más que un simple decorado y lo que Anne Rice nos cuenta en él es su visión sobre la Creación, Dios, el Diablo y el cristianismo. Y cuando una se espera una apasionante historia sobre vampiros y se encuentra con una en la que nos cuentan la Creación y las disputas entre el Diablo y Dios a cámara lenta pues maldice a la autora por haberle hecho gastarse diez euros en semejante muermo. El final mejora ligeramente el libro pero vuelve ser el típico final semi-abierto dando la posibilidad a otra ¿aburrida? entrega.

Y es que Anne Rice nos cuela esta historia (o mejor dicho una paranoia) pseudo-bíblica. Yo creo que ella se dijo; “Quiero dar a conocer mis paranoias religiosas. ¿Pero claro quien se las va a leer? Bueno pues las meto dentro de mi exitosa saga y al menos sé que alguien se la leerá”. Y es quel cuarto toma ya era una especie de augurio sobre lo que pasaría en este tomo, ya que ya se empieza a meter a Dios y al Diablo en la historia.

Cuando me iba a comprar este libro casi pensé en saltármelo porque el sexto “Armand el vampiro” me parecía más interesante pero después de este muermo se me han quitado las ganas de continuar la saga.

En resumen un libro aburrido, pseudo religioso (para leer sobre Dios y el Diablo ya tengo la Biblia), enmarañado y totalmente prescindible. Solo tendría cierto sentido leerlo si se es un gran fan de Anne Rice. Si queréis leeros Crónicas Vampíricas, os recomiendo que solo leáis hasta el tercer tomo porque a partir de ahí resulta muy evidente el patético intento de Rice por alargarla. Además a partir de ahí la historia solo es refrito de las anteriores y el tercer tomo tiene un final que no deja casi ningún cabo suelto.

En primer lugar, siento haber pasado tanto tiempo sin escribir pero es que la semana pasada la tuve plagada de exámenes y este fin de semana he estado castigada (y enferma). Como estoy algo falta de inspiración os contaré lo que me ocurrió el 21 de febrero de 2008. Si no recuerdo mal era jueves y me levanté como todos los días aunque con algo más de ganas pues era la firma de libros de Laura Gallego. En esa época me encantaba Laura Gallego, que no es que ahora no me guste, pero ya no siento esa pasión por sus libros. No sé por qué pero no tenía hambre o sea que apenas desayuné. A la hora de la comida recuerdo que había albóndigas (comestibles) y arroz duro, es decir un menú medio comestible pero a causa de mi nerviosismo por la firma y falta de apetito solo comí pan (y lo sigo haciendo…). Total que terminó el colegio y mi padre me llevo a la firma que era en un edificio del puerto. Ya había cola pero desde el exterior parecía corta por lo tanto pensé que no tardaría mucho. Unas amigas que también iban llegaron unos 5 minutos después que yo y por lo tanto estábamos separadas por unas pocas personas en la cola. Bastante puntual Laura Gallego llegó y mi padre se fue. Ese día sacaban la última parte de Harry Potter a la vente y le había pedido a mi padre que me la comprase a las 6 de la tarde. La cola empezaba avanzar a una velocidad moderada y los primeros empezaron a salir con sus libros ya firmados. La cola seguía avanzando y yo, poco a poco, me iba aproximando al edificio feliz pues pensaba que pronto volvería a mi casa. No sabéis cual fue mi asombro cuando al llegar al edificio la cola no continuaba sino que nos metían en un salón de actos dónde había ya ¡unas 200 personas! Vi la cantidad de gente que había y deprimida me senté. Además mis amigas estaban en el otro extremo del salón por lo que la comunicación era difícil. Estaba al lado de dos chicos de unos 16 años (uno gordo y otro con acné) bastante simpáticos que charlaban. No tenía otro entretenimiento que escuchar sus conversaciones y leer un periódico gratuito que había encontrado olvidado en el fondo del asiento. De vez en cuando me levantaba para hablar con mis amigas. Me maldije por no haber cogido el libro de Lengua pues al día siguiente tenía un examen sobre los adjetivos demostrativos (al final creo que saqué un 19 coma algo). Bueno pues así transcurrió más o menos una hora hasta que se me ocurrió la brillante idea de llamar a una de mis mejores amigas. La primera vez la llamé al fijo después de hablar unos segundos con ella le dije que cogiese el móvil a lo que ella me respondió: “no lo encuentro”, escusa cutre dónde las haya. Después de marearme durante diez minutos y cuando ella ya tenía el móvil me dijo que no tenía batería por lo tanto le dije que lo conectase al cargador y que lo utilizase como un fijo. Después de todo esto va y me dice “bueno es que no me apetece hablar, adiós”. Es decir me había gastado el 90% de mi saldo, y todo eso para que me diga diez minutos más tarde que no quería hablar conmigo :) . Hablé después con mi padre sobre cuando me recogería y sobre dónde comprar HP7. Total que el tiempo pasaba muy lentamente y empecé a sentir un hambre imperiosa. Me levanté de mi butaca y busqué en vano alguna maquina expendedora o similares. Fui al baño que, afortunadamente, estaba limpio. Después de esta exploración del edificio, ya faltaba poco para que me tocase.

Y tachán, llegó el esperado momento por el que había estado tres horas sentada, hablar con Laura Gallego. Aquí reproduciré la conversación:

Yo: -Hola

LG:-Hola. ¿Qué dedicatoria quieres, shek(serpiente), unicornio o dragón?

Y:- Shek. ¿Habrá alguna vez una película de Memorias de Idhún?

LG:-Lo dudo mucho además tendría que durar 36 horas y no quiero que mi historia se modifique.

Y:-¿Hará la continuación de Memorias de Idhún? Es que el final era abierto…

LG:- La haré cuando la gente me lo deje de pedir. ¿Además que quieres que haga, un libro sobre como cambian pañales? Sería en todo caso una historia sobre los hijos y por ahora no me lo planteo.

Y ya está, tres horas para hablar unos escasos treinta segundos con ella. Al principio se enrollaba de lo lindo con los lectores que le traían piruletas, dibujos y hasta ramos de flores. Y poco a poco se volvió más expeditiva y más “simpática” (parecía cansada y harta cuando hablé con ella).

Después mi padre me recogió, estudié el control y leí el último libro de HP.

 

 

Cosas de las vacaciones, cuando una está cansada (y no le apetece leer ni hacer otra cosa) se traga cualquier cosa en la televisión y bueno, lo más interesante que había era un programa de Cuatro llamado “21 días: lujo”. El programa consiste en que una reportera vive 21 días en una determinada situación, y en este caso vivir 21 días nadando en el lujo. Total que se hace un cambio de aspecto (vestidos, maquillaje, joyas) y se va a vivir la buena vida. El programa no estaba mal pero lo malo de este tipo de reportajes es que simplemente te muestran las cosas pero no te informan ni hacen ninguna reflexión (en este caso la reportera hacía pequeñas reflexiones), estilo “Callejeros” pero con un poco más de nivel. Otra cosa es que los reporteros parecen un poco paletos cuando se quedan deslumbrados por el lujo de una manera tan estúpida, como un cateto de pueblo que va por primera vez a la ciudad. Y ese éxtasis al oír el precio. No digo que no se impresionen pero tampoco tienen que ponerse a hiperventilar. Pero lo peor de estos reportajes no es lo que muestran sino algunos de los “personajes” que aparecen. Y no hay cosa que más odie que los nuevos ricos horteras con deseos de fama. Sí esa persona sin elegancia ni educación que da el pelotazo (gana mucho dinero de golpe) y su único afán es “A ver como ostento más”, es decir comprar un reloj que se ve a 2 kilómetros de distancia, unos pendientes que les deforman el lóbulo, unos collares que no sé como no les rompen el cuello y que tiene la piel quemada por los rayos UVA e hinchada por el bótox. Si eres un rico anónimo ¿para que exhibirte en programas?, si no tienes ansias de notoriedad, ¿para que pierdes el tiempo enseñándoles tu casa? Además eso puede ponerte en peligro ya que muchos ladrones te verán por la televisión. Otra cosa es si ya eres famoso pero sino…

No critico como la gente se gasta el dinero, ya que si es suyo pueden hacer lo que quieran pero esa obsesión por ostentar, en la que lo único que importa es que se vea bien grande el logo aunque sea feo me parece una estupidez. Es decir no critico al que se gasta una millonada en coches o ropa con gusto.Y lo peor es cuando van de cultos (“o sea he citado un libro, que culto soy”) o de solidarios (“o sea voy una fiesta súper solidaria y lo que paguemos será para los pobres”).

Bueno hasta aquí mi parrafada.

Ayer fui por primera vez al Ikea de Málaga, nunca antes había ido a un Ikea (salvo cuando era pequeña en Madrid pero no me acuerdo). Está ubicado a las afueras de la ciudad (como todos los ikeas) en una especie de centro comercial (ya que simplemente son grandes almacenes unidos por un aparcamiento) llamado Bahía Azul. Bueno, entramos y cogemos los lápices y las listas de la compra y a partir de ahí empieza nuestra aventura ikea. Yo iba buscando una nueva estantería, una cajonera, un sillón para mi cuarto, cajas, organizadores y moldes para repostería. La tienda es poco laberíntica y esta organizada en secciones por habitación o mueble. Hay un restaurante con unas excelentes vista sobre la periferia malagueña. Abajo encontramos más departamentos, el almacén y las cajas. El almacén me recuerda a esa película de Pixar “Monstruos S.A” la gran sala donde están las puertas, fue una sensación rara como si cumpliese un sueño de mi infancia.

A mí me gusta Ikea por que los muebles están bien y son baratos pero claro hay que montarlos y transportarlos. Algunos muebles que son las versiones baratas de otros muebles (por ejemplo la librería FLÄRKE es una versión barata de la BILLY) parecen demasiado endebles, malas y tienen un acabado “barato”. Lo mejor de la tienda es que tienes una libertad total, nada de miradas asesinas cuando una se tumba en una cama, una se sienta en un sofá o observa o los cajones de un armario. Pero eso tiene un inconveniente y es que a veces la tienda (bueno, los espacios que imitan una casa) tiene un aspecto descuidado, con papeles tirados o muebles pintados  (ya sabemos que la gente suele ser incivilizada). Para mi gusto algunos muebles están mal “presentados”, por ejemplo lo escritorio que simplemente están puestos en fila uno detrás del otro, pero claro tampoco es que espere una presentación digna de una tienda de lujo. También creo que hay pocos dependientes y es algo difícil encontrar alguno, pero a su favor hay que decir que son agradables y atienden bien. Pero en general la tienda me ha gustado y he visto muebles bastante interesantes.

Antes de ir al Ikea, fui al Carrefour de la Rosaleda o Caniland. Debido a su posición geográfica, al lado de la Palmilla (barriada de la aristocracia kinki de Málaga) y os imagináis como está eso a las 7 de la tarde un sábado… Bueno yo afortunadamente fui a las 4 un jueves o sea que no tuve ningún problema. Nunca me han gustado los hipermercados, es verdad que tienes de todo pero prefiero ir a tiendas especializadas, en las que se disfruta comprando y no sitio con techos altísimos en los que se ve los conductos del aire acondicionado, están atestados de gente, el personal pasa de ti y en las cajas hay que esperar media hora… Pero este Carrefour está adaptado a los gustos del kinki, solamente hay que ver que la sección de libros es casi inexistente y que la sección de joyerías es el colmo de la horterada, todo de oro barato y cuanto más ostentoso sea, mejor (dan miedo los anillos que no sé como no se curvan los dedos de quienes los llevan). Bueno tardamos un cuarto de hora en ser atendidos y cuando instalé mi impresora me di cuenta de que le faltaba un cable…

Libros electrónicos

Últimamente se ha hablado mucho de los libros electrónicos con la salida del Kindle en España, por eso hoy le dedicaré una entrada.

Personalmente los libros electrónicos (o e-book) no me atraen nada. Y eso que soy joven. Los e-books me parecen excesivamente caros y además después hay que comprar los libros, que son algo más baratos que los de papel pero de todas formas no compensan. Encima hay que comprarlos por internet o descargarlos y yo no tengo tarjeta de crédito( ni creo que mis padres me la dejen), ¿y dónde queda el encanto y el placer de ir a una librería y hojearlos tranquilamente, observarlos…? Dicen que el e-book es el equivalente del ipod, pero no es así ya que cuando escuchamos música no vemos ni lo tocamos el disco pero cuando leemos sentimos el libro bajo nuestras manos.  No tiene comparación una biblioteca ordenada y con una buena colección de libros que un soso y feo aparato electrónico, sentir el tacto del papel, el olor del libro… Un libro no cansa la vista (o sea el objeto propiamente dicho) y parece que los e-book tampoco, pero sinceramente no me lo creo, todas las pantallas cansan la vista por mucha tinta electrónica que tengan. El catálogo de libros en español es todavía muy limitado, solo hay superventas y poco más (nada de libros raros…).

Y ahora está el problema derivado de la expansión de estos aparatos, es que surgiría algo que nunca había surgido en este campo: LA PIRATERÍA. No creáis que soy una agente de la SGAE yo me descargo felizmente música, series y películas sin pagar un euro. Por ahora la piratería de libros no ha existido o no tiene ninguna repercusión sobre las ventas. ¿Quién quiere leer 700 páginas en una pantalla que destroza la vista?¿Quién se gastará un cartucho para imprimir un libro (sale más barato comprarlo)? Pero si estos aparatos se generalizan, tenedlo por seguro que surgirá la piratería. ¿Quién va pagar por algo pudiéndolo obtener gratis y además idéntico? Por lo tanto generaríamos un problema donde no lo había y saber como acababa la literatura…

Al libro electrónico le encuentro solamente tres ventajas, y es que para irse de viaje es muy práctico, nada de acarrear con libros que después uno no se lee por falta de tiempo. Gracias a que los libros se distribuirían por internet cualquier escritor podría “publicar” su libro y hacer fortuna sin depender de ninguna editorial (que además se queda con gran parte del dinero). Y bueno por último, el motivo ecológico, que así no se talarían tantos árboles pero claro fabricar un aparato electrónico contamina.

Ágora

Por fin una película española (bueno, medio española) buena y con un apartado técnico que no tiene nada que envidiar a una película americana y está siendo un éxito. Dicen que el cine español no triunfa por la piratería y porque no se le dedica suficiente espacio para en los cines. FALSO. ¿No será porque la mitad son una bazofia, las típicas comedietas casposas (exceptuando “Pagafantas”) o parecen propaganda del ministerio de educación (como “Bullying”)?  Y además “híper-subvencionadas”, por lo tanto esas basuras las financian con nuestro dinero. Bueno, me estoy yendo por las ramas

Aquí va un pequeña sinopsis: Siglo IV. Egipto está bajo el Imperio Romano. Las violentas revueltas religiosas en las calles de Alejandría alcanzan a su legendaria Biblioteca. Atrapada tras sus muros, la brillante astrónoma Hypatia (Rachel Weisz) lucha por salvar la sabiduría del Mundo Antiguo con la ayuda de sus discípulos. Entre ellos, dos hombres se disputan su corazón: Orestes y el joven esclavo Davo (Max Minghella) que se debate entre el amor que le profesa en secreto y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso de los cristianos.

Como se ve es una película histórica que mezcla acción y drama. La película muestra muy bien los conflictos religiosos y el ascenso del cristianismo, tema sobre que el no estaba yo muy informada (ni muy interesada, hay que decirlo). El guión está bien (todo explicado), la historia es interesante  y el mensaje (contra la intolerancia religiosa) que quiere transmitir está bien “clarito”. Hay personas que dicen que la película es “fría” pero yo ne he notado esa “frialdad” y a decir verdad, me emocioné un poquito al final (y eso que mis amigas me llaman “insensible-pesimista”). Respecto a la fidelidad de la película con la historia original, al no haber muchos datos es poco difícil determinarla, al parecer lo es bastante aunque detalles como la edad han sido cambiados (bueno una película con una protagonista de 60 años no tendría mucho atractivo). Las actuaciones me han parecido bastante buenas, incluidas las de los secundarios. El apartado técnico es impecable, buenos efectos especiales, nada de decorados de cartón piedra, buen vestuario y algunos planos con la cámara son impresionantes (cuando la exacerbada turba cristiana entra la biblioteca, por ejemplo). Los únicos defectos que le encuentro es que en la película no se nota el paso del tiempo ya que desde el principio hasta el final pasan varios años y los personajes no envejecen (sobre todo Hipatia) y el ligero abuso del efecto “Google Earth” o “2001″, una vez vale, dos también pero de ahí delante se llama exagerar.

La recomiendo encarecidamente, sobre todo viendo lo que hay en la cartelera ahora. Un 8,75 sobre 10.

Ayer el profesor de latín nos pidió que preparásemos bizcochos, pasteles para venderlos durante el recreo. Desesperada busqué alguna receta por internet pero al final simplemente cogí una receta familiar. Os la paso por si algún día la necesitáis.

Ingredientes

- Un yogur natural (0,125L)

- 3 huevos

- 3 medidas de yogur de harina

- 2 medidas de azúcar

- 1 medida de aceite

- 1 sobre de levadura

- 1 una medida de yogur de aceite

- mantequilla

Mezclamos los anteriores ingredientes, salvo la mantequilla que utilizaremos para untar el molde, hasta que no queden grumos y la masa sea liquida. Después la vertemos en un molde y lo ponemos en el horno en el horno a 200·C más o menos una hora. Para comprobar si está lo suficientemente hecho intentad dibujar con un palillo una carita sonriente, si la dibujáis fácilmente es que no está lo suficientemente  cocido.

Modas ridículas

Esta entrada la voy a dedicar a modas que me parecen bastante estúpidas, incómodas y a mi parecer algunas veces antiestéticas. Empecemos por lo de dejar las pegatinas (esas generalmente doradas) en las gorras de béisbol, las de visera plana. No lo comprendo, no son ni bonitas ni tienen nada de “exclusivo” es un trozo de plástico con pegamento que ni siquiera acredita que la gorra es verdadera. ¿Es que la hace más distinguida? Si es que algunas veces el color de la gorra “chirría” con el color de la pegatina. Es como si le dejases las etiquetas a la ropa. A lo mejor es que la gente le gusta pregonar su talla de gorra o algo similar.

Ahora trataré el tema de los pantalones cagados (de chicos), una de las cosas más horrendas que he visto. Ligeramente cagados (unos diez centímetros) quedan bien, que es así como los llevan en Inglaterra (cosas de ir de intercambio) pero aquí (en Málaga) la gente suele llevarlos algunas veces por la rodilla (sin exagerar). Parecen paticortos además a algunos les modifica permanentemente su forma de andar, es decir caminar con las piernas separadas. No me imagino lo incómodo que es llevarlos así y ni el frío que se debe pasar en invierno. Lo irónico es que cuando se les caen totalmente, muchos en lugar de subírselos se bajan la camiseta. Pero al menos es muy gracioso ver cuando corren.

Ya aquí llegamos a la última a parte de mi entrada. La moda de llevar la mochila cagada. Una vez haciéndole un favor a una compañera que vivía cerca de mi, me llevé su mochila a mi casa para que ella fuese después a recogerla. Total, caminé con ella unos 70 metros y Dios, qué dolor. La mochila se me caía, me daba golpes en el lumbago y mi hombros se curvaban bajo su peso. Al día siguiente todavía me dolían los hombros y la espalda. Eso se llama sacrificar la comodidad por la moda (yo no le veo nada bonito pero bueno para gustos colores).

¿Se os ocurre alguna mas?

Planes en Málaga

Málaga aun siendo una ciudad grande no tiene mucho que hacer. No tiene muchas tiendas “originales” es decir que no sean grandes cadenas. A parte del centro, de los centros comerciales y del Corte Inglés, no hay mucho comercio. Casi siempre voy al centro y al final creo que me voy a cansar de él, estoy bastante harta de siempre hacer lo mismo, pero al menos te puedes encontrar a bastante gente. Aunque claro los CC son mucho peores y más agobiantes (salvo el Málaga Plaza, donde está el Fnac).

En cuanto a bares y cafeterías el panorama es bastante desolador. La mayoría de los bares son los clásicos cutres con su maquinas tragaperras y una telivisión con el fútbol a tope. Después hay algunas terrazas agradables pero que no sirven nada del otro mundo. Sitios bastantes bastante buenos como Farggi tienen un local pequeño y abierto, por lo que en invierno es desagradable estar mucho tiempo en los sitios cercanos a la puerta y el único sitio bueno esta colonizado por unas viejas. Otro sitio bastante bueno es Lepanto que si tiene un local agradable, aunque sin vistas, y los productos están bien. Pero lo malo de las cafeterías anteriormente citadas es que son “caras”. Otra alternativa es ir a Mira, una heladería buena pero que no tiene local. Aquí lo que nos falta es algo tipo Starbucks, de precio moderado y agradable. Tenemos los Dunkin & Coffee, que es más barato y algunos locales como el que está al lado del Fnac no son muy acogedores, pero al fin y al cabo no están mal pero de todas maneras se echa en falta un Starbucks o un Faborit (ojalá esta cadena no solo se encontrase en Madrid).

No sé ni me interesa el panorama de las discotecas en Málaga pero creo que salvo la Sala Vivero que tiene cierto nivel (una vez vino Avalanch, creo) pero por lo que tengo entendido son las clásicas con música machacona y regeaton. En Málaga no suele haber conciertos de importancia (ni que me interesen), y lo mismo para festivales aunque para la feria viene alguno con cierto caché. El problema es que la feria es que reúne a la flor y nata de los alcohólicos, framis y gitanos de Málaga. Según tengo entendido parece un botellón más que una feria y el centro está más sucio de lo habitual, cosa difícil.

Ahora pasemos a los restaurantes, en Málaga hay algunos muy buenos pero lo malo es que no tenemos “intermedios”. Es decir que están entre los restaurantes muy puesto, muy elegantes, con cocina moderna y entre las cadenas tipo Macdonald’s  o cutre restaurantes en los que el pescado nada en aceite y a la pasta le echan kepchup. O sea uno con una cocina buena pero no excesivamente elaborada ni con nombre cursis (espuma de zanahoria con transparencia de carne al aroma de moras) y locales agradables normales pero en los que no te sientas un poco cohibida por llevar unos vaqueros o unas zapatillas. Uno que recomiendo es el Zenart de comida japonesa que antes era bastante caro pero ahora ha moderado sus precios.

Después hay cosas que visitar tipo Museo Picasso, Gibralfaro, la Alcazaba está muy bien si vas en plan turista o para verlo de vez en cuando, pero habitualmente. La playa es otra opción pero las playa aquí no son muy buenas están atestadas de gente y sucias (sobre todo la Malagueta).

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