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Después de estar casi mes sin escribir, vuelvo aprovechando unos días de descanso. Como sabréis, leo desde hace poco a Mendoza, sin embargo la mayoría de sus libros me han gustado mucho, y además , hay bastantes en casa. No hará cosa de un mes me leí el primer libro de esta trilogía, El misterio de la cripta embrujada, todas ellas protagonizadas por un detective lunático internado en un manicomio que resuelve extravagantes casos; siendo todo una parodia de las novelas policíacas. A diferencia de otras novelas de Mendoza, esta se sitúa en el presente, es decir, en la misma época que cuando fue escrita, allá por los ochenta. El primero me gustó mucho y así que poco después cogí el segundo.

En este, nuestro curioso detective es mandado por la policía y el mismísimo ministro a entregar una importante suma de dinero contenida dentro maletín. Para ello, tendrá que irse a Madrid, donde se lo robarán y asesinarán a un hombre que confundieron con él. Amenazado, empezará una investigación ayudado por otros peculiares personajes…

En principio, la novela pinta muy bien, además empieza rápidamente, sin andarse con rodeos, a pesar de eso algunas veces se estanca hacia la mitad por la falta de nuevas pistas aunque gracias al aspecto cómico no aburre. Creo que si lo novela tuviese unas cuantas páginas menos (y eso que no es muy larga, 270 páginas), mejoraría ya que así estas partes se reducirían. Además, pienso que a este tipo de novelas le favorece un formato corto. Poco a poco la pistas se van acumulando, la tensión aumentado, aunque poco se intuye, y una va esperando un final alocado pero que explique todo. Sin embargo, el final es un gran bluff, excesivamente anodino, poco explicado (se resume en una frase) y que a mí no me termina de encajar con el resto de la trama. Durante el resto de la novela, como no sabemos que está pasando, la endeblez de la trama no afecta tanto pero finalmente deja un sabor agridulce. Sé que en esta novela la trama policíaca no es lo más importante pero considero que tiene que ser mínimamente sólida para que la novela no pierda calidad y se convierta en una serie de gracietas enlazadas (aquí, afortunadamente, no llega a tanto).

Los personajes son de lo mejor del libro, muy variados pero normalmente pertenecientes a lo más bajo de las escala social, todos con un punto cómico y peculiar. Hay que destacar al detective (que narra la historia en primera persona), que a pesar de repetir constantemente que no está loco, lo demuestra muchas veces con sus peculiares actos (que el toma por normales); aunque eso no quiere decir que no tenga a veces ideas brillantes e ingeniosas. Otro personaje al que le he cogido cariño ha sido Don Plutarquete, un extrañable viejecito historiador un poco pervertido pero que será de gran ayuda. Dentro del equipo de investigación también encontramos a la Emilia, una actriz y que es el personaje más cuerdo de la historia.

El estilo del libro es muy particular, ya que además de ser narrado por un loco, este adopta un tono muy refinado, culto y formal que no nos esperamos viniendo de un iletrado. Esta especie de desajuste es uno de los puntos principales del humor de la novela (y de la trilogía) además de la situaciones absurdas y personajes pintorescos (en general, todo casio caricaturesco); que creo que dan una idea aproximada del cutrerío que había en la España de los ochenta.

En conclusión, me ha gustado pero menos que el anterior, cuya trama me parecía más consecuente así como su final. Opino que aquí Mendoza quiso rizar el rizo demasiado y se le fue un poco de las manos, pues a veces el libro da demasiadas vueltas a lo mismo. Me ha hecho sonreír bastante, y hasta he soltado alguna risita (no soy de las que se ríen mucho con un libro), por lo tanto creo que el aspecto cómico está logrado aunque para disfrutarlo hay que entrar en el juego del humor absurdo. A veces ciertas situaciones me parecieron demasiado forzadas o alargadas, no obstante, son pocas. Creo que la mayor parte de la impresión negativa me la ha causado ese final con el cual se le ve el plumero al autor. De todas maneras, su lectura me ha hecha pasar un buen rato y lo recomiendo, pero es mejor leerse el primero, que es muy bueno. Pese a que me ha decepcionado un poco, voy a continuar con la trilogía, aunque tengo entendido que el tercero es más flojillo.

6,5/10

Este libro venía en una de las colecciones de El País y hasta esta Semana Santa, estaba cogiendo polvo en la estantería. En verdad, lo había intentado leer una vez pero a la primera página lo abandoné, no sé, el libro casi tuvo un efecto repelente sobre mí. Total, que aprovechando las vacaciones (y que no tenía ningún libro), le di otra oportunidad. Además, había un mini club de lectura en “Ábrete libro”, foro del que tengo que hablar algún día.

Es un poco difícil presentar la historia sin contar demasiado, ya que la mayoría de los hechos están muy entrelazados, así que solo mencionaré el principio: La historia se sitúa en dos ciudades, Londres y París, en los albores de la Revolución Francesa y durante ella. En 1775, el doctor Manette es liberado después de estar 18 años preso en la Bastilla, lo que le ha provocado una grave locura. Su hija, la cual pensaba que estaba muerto, es acompañada hasta París por el señor Lorry para llevarlo de vuelta a Londres…

Como digo bien, esto es solo el principio de la historia, cuya complejidad y tramas son mucho mayores. Por lo tanto, nos encontramos ante una novela histórica que ha pasado a ser uno de los clásicos de la literatura. Al contrario que en otras novelas históricas, aquí no hay una avalancha de datos ni aparecen personajes históricos, pero el contexto tiene una gran importancia: va a ser el desencadenante de todo y explicará en parte los actos de los personajes. La historia tiene buen ritmo aunque tarde bastante en meterse en el meollo, además de estar escrita con mucho talento y una excelentes descripciones y metáforas. Para mí, el estilo de Dickens es uno de los puntos fuertes. Sin embargo, creo que hay cosas que se intuyen demasiado rápido (quizás era lo que quería Dickens), lo que hace que al final se pierda parte del efecto sorpresa y un poco de ritmo.

Los personajes en general me han dejado un poco fría. No es que estén mal construidos, sus acciones son lógicas y tienen personalidad pero son demasiado maniqueos. Por un lado tenemos a unos personajes que parecen que no ha roto un plato en su vida, llenos de buenos sentimientos, etc y por otro a unos malos-malísimos, despiadados e inhumanos. Esto les quita bastante verosimilitud pues los buenos no solo se mantienen fieles a su espíritu, pero aun en las situaciones más adversas, no se les ve ni una mala palabra ni cierto rencor. Aunque casi todos los personajes sean un poco arquetípicos (la esposa- hija devota, el padre protector, la fiel criada…) hay algunos que en mi opinión destacan: Sidney Carton, atormentado y que según él ha echado su vida a perder, sin embargo, es capaz de hacer grandes actos; no aparece mucho pero tiene un papel importante. Y la señora Defarge, que a pesar de ser un personaje un poco extremo, es inteligente y tiene un aire inquietante (y con razón xD)…

En general, es un libro ameno y redactado con gran maestría, sin hacerlo difícil. Yo lo recomendaría especialmente a los amantes de los clásicos. Tengo también por mi casa Oliver Twist y aunque conozca la historia, probablemente me lo leeré pronto.

8/10


El trato en la librerías

Por variar un poco en el blog ya que me estaba cansando un poco de hacer críticas, he decidido abordar este tema. Supongo que casi todos nos hemos encontrado alguna vez en la vida con algún librero incompetente o antipático.

En las grandes librerías de cadenas (tipo Fnac, Casa del Libro…) esto no se hace tan patente ya que los encargados simplemente se limitan a hacer su trabajo, es decir, buscar un libro, aunque a veces no tengan mucha idea. A veces, es desesperante ver como no les suena de nada un autor a pesar de ser conocido. No se acercaran a preguntarnos si buscamos algo en concreto, ni empezarán a charlar con el cliente pero bueno cumplen su función. En definitiva, el trato suele ser correcto pero algo frío. A cambio de eso, no agobian, no juzgan y se tiene bastante libertad (hay algunas en la que mirar más de un cuarto de hora parece un crimen).

En general, suelo ir a las de este tipo porque suelen hacer descuentos, ofertas y se puede estar tranquilamente pues algunas librerías pequeña yo me siento demasiado “observada” y con cierta presión. También voy a alguna librería más pequeña (aunque sigue siendo grande pero no forma parte de una cadena) en la que me medio conocen pero al estar más lejos la frecuento poco. Sé que hay gente que prefiere las librerías pequeñas por eso del trato personalizado, pero para gustos, colores. A decir verdad, en Málaga hay pocos librerías pequeñas que no sean de viejo.

Reconozco que tampoco voy mucho a las de viejo, porque normalmente suelo ir con una idea predeterminada y creo que las librerías de viejo son ideales para encontrar alguna ganga por sorpresa ya que no suelen estar muy organizadas. Sin embargo, no sé si es solo una impresión mía pero en general en los libreros de éstas  son especialmente bordes, o al menos en éstas el trato es más bien seco. En algunas, casi parece que les moleste que mires los libros, que comentes cualquier cosa (aunque sea en voz baja)… Para eso mejor no montar una librería xD, porque así dudo que vendan algo.

Voy a contar algo que me sucedió hace unos meses. Fui con una amiga a una librería de viejo cuyo nombre no mencionaré para preguntar si tenían El nombre de la Rosa. Entramos, saludamos normalmente y antes de que pudiese preguntar nada, la encargada me lanza “¿Manga?”. Tuve un momento de desconcierto pues pensaba que se estaba refiriendo a ropa pero rápidamente comprendí que me estaba preguntando si quería cómic japonés. A lo que respondí “No, libros”. ¡Arriba los prejuicios! Claro, como soy joven obligatoriamente me tiene que interesar el manga. De paso, que me hubiese ofrecido un póster de Robert Pattinson (el de Crepúsculo). En sí, la pregunta no me molesta pero es que me lo dijo de una manera muy borde, expeditiva y nada más entrar, como queriendo que saliese pronto de allí. Es como si un calvo entra en una farmacia y le preguntan si quiere un crecepelo. Casi siempre que he entrado me he encontrado con un trato similar y nunca agradable. Es una pena, porque tiene muchísimos libros y es bastante agradable (el sitio) aunque los precios sean caros (comparé precios entre dos libros una misma edición en el mismo estado y en ésta era 2,5€ más caro). Entiendo que pueda ser frustrante no vender nada pero este trato quita las ganas de mirar detenidamente los libros y por lo tanto de comprar. Para eso prefiero el trato de cualquier gran librería.

Lo que sí que he descubierto son las librerías de saldo u ocasión, que para quien no lo sepa son librerías en las que se venden libros nuevos pero que son restos de ediciones, colecciones, o que no se vendieron en su momento o a veces que tienen algún defecto… Quizás falta un poco de variedad pero seguro que se puede descubrir algo interesante. Es verdad que a veces pueden estar un poco viejos o estropeados pero como suele haber bastantes ejemplares de un mismo libro, es cuestión de rebuscar y comparar. Además suele haber ofertas y es fácil encontrar libros en buenas ediciones muy baratos. Por ejemplo, en una (Librería Proteo Ocasión), había una oferta bastante interesante: todos los libros de Edhasa a 3€ (independientemente del tipo de edición) y si compras cuatro, salían por 10€. Además, algunos de los libros se encuentran en las librerías, con las mismas ediciones, pero a un precio muy superior.

Bueno, creo que me he ido por un poco por las ramas. ¿Habéis tenido que hacer frente a algún librero incompetente/maleducado, etc? ¿Qué tipo de librerías preferís? ¿Alguna anécdota en particular?

Después de leer tantas buenas críticas y verlo además en una edición de bolsillo de tapa dura, caí en la tentación y me lo compré. La verdad es que el tema del Imperio Romano nunca me ha interesado especialmente, quizás forma parte del rechazo que tengo a las clases de latín, en las que además había que aprenderse una parte de historia (era lo más soportable). De todas maneras el libro me interesaba y además me apetecía algo de histórica ya que llevaba mucho sin leer nada de ella.

La novela es la ficticia autobiografía de Claudio, que abarca desde antes de su nacimiento hasta su nombramiento como emperador. Claudio siempre fue considerado como un tonto y un inútil por su familia y en consecuencia por la Historia. Sin embargo, aquí Claudio es muy diferente; se nos lo muestra como una persona inteligente, bondadosa, entrañable a pesar de tener, desde mi punto de vista, ciertas tonterías.

Hay una gran variedad de personajes, lo que a veces puede provocar cierta confusión ya que los romanos se divorciaban entre ellos constantemente y sus nombres se parecían bastante (no habría estado mal un árbol genealógico) aunque tampoco es excesivamente difícil. Me han gustado especialmente Livia, cuya influencia desconocía, inteligente y dispuesta a todo por el poder; Calígula con su locura que hasta podría resultar cómica si no fuese peligrosa y también Claudio, ya que rompe con los mitos acerca de él. En general los personajes están bien definidos aunque al estar descritos desde el punto de vista de Claudio, en algunos casos (como su hermano Germánico) no sé si corresponden totalmente a la realidad o están algo idealizados.

La historia narra todo lo que ocurre durante este periodo en Roma, sobre todo en el plano político y militar y narrando las conspiraciones y tejemanejes por el poder. El libro tiene buen ritmo (sobre todo al principio y al final) pero la parte central se me ha hecho un poco lenta (aunque tampoco llegó a ser aburrida), en especial la campaña de Germánico en Alemania y parte del reinado de Tiberio, pues no me interesaba especialmente. Creo que en parte contribuye el hecho de que en esa parte no hay ningún diálogo, siendo pocos los que hay en todo el libro. Y es que “Claudio”, es decir Robert Graves, parte desde la premisa de que solo hay que reflejar los diálogos en los que se estuvo presento o de los que se conoce bastante. Sinceramente, me hubiese gustado que tuviese un poco más de diálogo o de descripción para pausar un poco la narración. También tengo que decir que me lo leí de manera bastante fragmentada o sea que quizás eso influyó. Al contrario, con la parte de Calígula, que es el emperador que más me interesa, me lo pasé muy bien y sobre todo viendo que los romanos no sospechaban nada al principio (pobrecitos)…

El libro me ha refrescado la memoria sobre lo que sabía del Imperio Romano y he aprendido mucho más de una forma más amena que cualquier clase de latín… Creo que puede resultar bastante práctico para los que tienen que estudiar el Imperio Romano.

En resumen, una buena novela a pesar de sus defectos, muy recomendable para cualquiera y casi imprescindible para los interesados para esta época. Tiene una continuación, Claudio el Dios y su esposa Mesalina, que cuenta su reinado y aunque dicen que es peor espero leerla.

Después de un largo parón, vuelvo a escribir aprovechando la Semana Santa. Compré esta novela porque necesitaba algo de lectura rápida y de calidad; y sé que aunque cada libro de Christie no es una obra maestra, por lo menos entretiene. Para elegirlo, me guié sobre todo por la sinopsis:

Un joven ex policía, Luke Fitzwilliams, coincide en el tren con una anciana que le cuenta extrañas historias de un asesino, y le anuncia que la siguiente víctima será el doctor Humbley de Whichwood. Al día siguiente, Luke lee en la prensa que el mencionado médico ha muerto y que además la anciana ha sido atropellada. Alarmado, se traslada a Whichwood donde finge ser un escritor que busca información para una novela y poder así investigar más libremente.

El argumento me gustó bastante y sumado al sugerente título (que además dice una gran verdad) hizo que los escogiese. Además en este no aparece Hercules Poirot, que a mí no me gusta mucho pues me parece que su lógica solo puede aplicarse en cierto tipo de crímenes, es decir los que se cometen en un entorno cerrado. En general, sus novelas me han gustado menos que otras de Agatha Christie. Sin embargo, involuntariamente al protagonista, Fitzwilliam (el cual narra la historia en primera persona), le ponía cara de Poirot… Los persanjes son los típicos de un pueblecito inglés: el médico, el rico, el abogado, el raro, la abuelita… Tampoco es que tengan una grandísima profunda (aunque el protagonista, Bridget y Withfield están un poco más definido) pues su función en la novela es resultar sospechosos.

Y es que a mí lo que más me gusta de las novelas de Christie es que uno tiene la posibilidad de adivinar al culpable (cosa que no ocurre en las de Sherlock Homes) pero nunca acaba acertando, como me ha ocurrido a mí en esta ocasión y en todas. En esto, Agatha Christie es una maestra aunque sea un poco tramposilla pues deliberadamente lleva al lector en la dirección equivocada. Quizás en esta novela muestra de manera demasiado clara a ciertos sospechosos falsos pero tampoco es fácil averiguar quien es el asesino (yo no lo intuí hasta unas páginas antes del desenlace). Sin embargo, si nos guiamos por ciertos tópicos de la novela de misterio (que no voy a citar) a lo mejor la cosa se facilita bastante.

El libro se lee rápidamente, engancha y la trama avanza a buen ritmo, aunque hacia la parte final sentí que se había quedado un poco estancada y que a veces le daba un poco vueltas a lo mismo. El final, como no, me ha sorprendido. Pero la novela tiene un defecto: su trama paralela amorosa. No llega a estorbar, pero sinceramente me ha parecido un pegote, que no sirve para mucho salvo para atraer un poco más a cierto tipo de lector (yo diría que de lectora). Creo que podría haber sido llevada de manera diferente porque además es bastante tópica. Siendo Agatha Christie también escritora de novela romántica, podría haberlo hecho mejor…

En resumen, no está ni mucho menos al nivel de Diez negritos pero me ha gustado y la recomiendo, sobre todo como lectura de transición o si buscamos algo ligerito. Si alguien se ha leído el libro, me gustaría comentar con él/ella los sospechosos que tuvo.

Por cierto, el blog ha alcanzado ya las 10 000 visitas, ¡gracias a todos! Espero seguir escribiendo y que os siga gustando el blog.

Después de leer La ciudad de los prodigios, que me gustó bastante, decidí repetir con Mendoza. Al principio pensaba coger Riña de gatos pero como a mi madre le decepcionó, lo descarté y finalmente escogí La verdad sobre el caso Savolta, que ya estaba por casa.

En esta novela, Eduardo Mendoza nos transporta a la Barcelona de entre 1917-1919, en la que un ayudante de abogado, Javier Miranda, se ve envuelto en una serie de crímenes relacionados con la empresa armamentística Savolta… Prefiero no contar mucho más ya que creo que es mejor leerlo conociendo poco de la historia, sino pierde parte de su capacidad de sorprender.

Quizás lo más curioso y original de la novela es su estructura, ya que va intercalando en desorden breves episodios contados desde varios puntos de vista (aunque el que domina es el del protagonista). Al principio es un poco desconcertante porque no hay ninguna presentación ni  nada similar (además en mi edición no había sinopsis) pero esa especie de misterio acerca de la trama ayuda a que te enganches con facilidad y al ser muy corta cada “escena”, no aburre. A partir de la página 50, ya se pueden ir uniendo episodios y reconstruyendo la historia pero la estructura se mantiene. Solamente en la parte final la novela adquiere una narración cronológica y convencional. Nunca había leído algo parecido pero esta manera de narrar  me ha gustado mucho.

La trama va avanzando aunque quizás durante la parte central del libro falten hechos de relevancia, pero el interés se mantiene gracias a la estructura, que mantiene la intriga, de la que poco a poco se va intuyendo más. Quizás el libro se guarda demasiados elementos para al final, el cual me pareció bastante bueno a pesar de que no lo desvela todo (especialmente acerca de ciertos personajes).

La ambientación no es tan concisa como la de La ciudad de los prodigios (que lo era demasiado) sino que más bien se nos lleva por los diferentes ambientes de  Barcelona (sin entrar en descripciones geográficas ultra-precisas), desde los cabarets más infames hasta las fiestas de la alta burguesía.

Me han gustado en  general casi todos los personajes, destacando a Leprince que tiene un encanto especial, un aura de misterio y elegancia que lo hace fascinante y que a mí me ha parecido el más atractivo  de la novela por su profundidad. Por eso me habría interesado saber más sobre él aunque quizás así habría perdido su toque. También destaco a María Coral, una gitana muy singular y capaz de comportarse de múltiples maneras, y al abogado Cortanbanyes, que da la nota cómica y patética. El protagonista, Javier Miranda, me gustó pero me pareció demasiado sosete comparado con otros. El resto de los personajes secundarios no me llamó tanto la atención, pero están bien definidos y algunos tienen su toque cómico.

Sé que hay mucha gente que echa en falta el humor en esta novela, aunque tenga ciertas pinceladas, pero como yo todavía no leído nada humorístico de Mendoza (es uno de mis próximos objetivos), no sabría que decir.

En resumen, me sorprendió gratamente y me ha gustado más que La ciudad de los prodigios, ya que esta última tiene una parte final un poco aburrida y se extiende demasiado en pequeños detalles. Es de los mejores libros que he leído últimamente y lo recomiendo.

 

 

Otro que me llevo de las ediciones “cucas” de Salamandra. El simple hecho de que un libro esté editado así hace que me den ganas de leerme la sinopsis. Sin embargo, todos los que había visto anteriormente (salvo La soledad de los números primos) no me habían interesado mucho. Cual fue mi sorpresa al descubrir que entre todas estas novelas se encontraba una negra. No conocía al autor, pero el argumento me intrigó lo suficiente; además estaba a un buen precio (8€). Esta novela es la primera de la saga del inspector Montalbano (el nombre me sonaba vagamente), cuyas investigaciones se desarrollan en Sicilia.

En este caso, un importante personaje político aparece muerto dentro de un coche, en una zona de prostitución y drogas. Todo apunta a que ha fallecido de muerte natural después de mantener relaciones con alguna prostituta pero Montalbano intuye algo raro…

En fin, una historia con un poco de morbo y bastante misterio. La historia se desarrolla muy rápidamente, sobre todo a base de diálogos que se suceden vertiginosamente. No hay muchas descripciones ni nada que no sea imprescindible. Sin embargo, no tenía la sensación de que faltase algo, como me ocurrió con alguna novela negra americana; ni me perdía con los diálogos (y eso que no me acordaba de los nombres). Tampoco se mete en análisis psicológicos y poco aprendemos sobre la vida privada del inspector. En resumen: el libro no se va por las ramas. Esto hace que sea una lectura ágil y rápida: tardé poco más de un día en leer sus doscientas páginas. El final me ha gustado aunque ya lo había intuido y además se le da una salida adecuada que me recuerda un poco a Muerte en La Fenice. Quizás es un desenlace demasiado acelerado pero está en proporción con la novela.

A pesar de su brevedad, la novela también contiene su buena dosis de crítica social más o menos implícita: a la corrupción política, a la ineficacia, las presiones, la hipocresía…

Ideal para pasar un buen rato, lo recomiendo, además con ese precio… Sé que la reseña me ha salido cortita, pero es para estar en línea con la novela, además tampoco queda mucho por decir, mejor que cada se forme su propia opinión al leerla. No es una obra maestra pero es muy entretenida. Espero leer algunos más de la saga. Le doy un ocho sobre diez.

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