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Archive for 7 diciembre 2010

Es el tercer libro que leo de Mankell, después de Asesinos sin rostro y Antes de que hiele, en los que respectivamente el detective Wallander y su hija son los protagonistas. Mientras que el primero me gustó a pesar de sus defectos, el segundo me enganchó bastante pero finalmente me decepcionó, aunque no me llegó a disgustar. Por eso, cuando no sabía que leer me decanté por Mankell, en concreto por el segundo de la saga de Wallander porque sabía que andaba sobre seguro. Para comenzar, el planteamiento:

1991, en las costas de Suecia aparece un bote con dos cadáveres en su interior. Aunque el caso no parece tener sentido para Wallander, las autopsias descubren que los dos hombres son letones. Por lo tanto la policía letona se ve involucrada en la investigación. Pero lo que parece un caso complicado en poco tiempo se convierte en algo mucho más inquietante; una historia de corrupción que tiene como telón de fondo al moribundo bloque soviético…

He intentado contar lo menos posible porque como ya se sabe, lo más importante de estas novelas es el misterio. Este segundo libro me ha gustado bastante más que el primero, ya que me ha sorprendido, en él, además, la vida privada de Kurt no tiene tanta relevancia (en el primero en mi opinión, cortaba demasiado la trama principal) y en consecuencia, me parece más equilibrado.

Esta novela no sabría si calificarla como policiaca, como mínimo no una al uso, en la que el detective ayudado por otros policías, resuelve poco a poco el caso y corriendo peligro en contadas ocasiones. Sin embargo, aquí Wallander se encuentra perdido, solo en un país desconocido y además yendo contra la ley y la propia autoridad. Creo que esto lo que más me ha gustado, que se salga de la rutina de la comisaría y que el detective afronte el peligro sin el apoyo de su rango. Además, no estamos hablando de típico superdetective, que resuelve todo en un abrir y cerrar de ojos y con un físico de Superman; sino que Wallander es todo lo contrario, un detective con cierto sobrepeso y aunque inteligente, sigue siendo una persona totalmente normal. A veces hasta esa normalidad, que hace al personaje verosímil, me parece excesiva, y por eso a Kurt carece de cierto carisma o toque que tienen otros detectives menos creíbles como Holmes, Poirot, Miss Marple…

Otras de las cosas más logradas es el ambiente, de desolación, cutrez que completa la soledad de Wallander y añade peligro y misterio. El ritmo de la novela es ágil y por momentos trepidante, además de no haber ningún gran parón o momento aburrido. Sin embargo uno de los mayores defectos es que aunque el ritmo sea bueno, a veces parece que la resolución del misterio apenas avanza significativamente durante la mayoría de la novela y que casi todo se resuelve al final. Un final bastante bueno aunque yo he echado de menos que concretase y contase más sobre la resolución.

Los personajes son correctos, hay que decir que en este libro Wallander es casi el único personaje de importancia, el resto son secundarios y la mayoría, de fondo. He apreciado mucho el juego de ambigüedad que hay con dos personajes, que en mi opnión está bastante logrado; pero esa misma duda la he echado en falta con un grupo de personajes, que a mi parecer podrían haber dado mucho más con unas cuantas traiciones, tratos y aquí aparecen algo idealizados.

En resumen, me ha resultado una lectura muy amena, superior al primero de la serie. Muy recomendable, y de paso, aprovecho para decir que la saga Wallander se merece una oportunidad. Un 8 sobre diez.

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