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Archive for 28 noviembre 2009

“Memnoch el diablo” es la quinta parte (¿qué hago leyendo la quinta parte de una saga?) de Crónicas Vampíricas, la saga sobre vampiros de Anne Rice. Los tres primeros tomos de esta saga están muy bien pero el afán por alargar innecesariamente la saga hace que pierda calidad, y eso se nota mucho en este quinto libro.

El libro no arranca mal, a decir verdad empieza casi igualmente que los anteriores con ese capítulo introductorio. La historia continua normalmente y la página 200 cuando una ya piensa que el libro va a “arrancar”, ¿con qué nos encontramos? Pues que con una historia soporífera, pretenciosa y lenta. Viendo el nombre de la saga uno piensa (y espera) que va sobre vampiros, pues en este libro todo lo contrario, los vampiros no son más que un simple decorado y lo que Anne Rice nos cuenta en él es su visión sobre la Creación, Dios, el Diablo y el cristianismo. Y cuando una se espera una apasionante historia sobre vampiros y se encuentra con una en la que nos cuentan la Creación y las disputas entre el Diablo y Dios a cámara lenta pues maldice a la autora por haberle hecho gastarse diez euros en semejante muermo. El final mejora ligeramente el libro pero vuelve ser el típico final semi-abierto dando la posibilidad a otra ¿aburrida? entrega.

Y es que Anne Rice nos cuela esta historia (o mejor dicho una paranoia) pseudo-bíblica. Yo creo que ella se dijo; “Quiero dar a conocer mis paranoias religiosas. ¿Pero claro quien se las va a leer? Bueno pues las meto dentro de mi exitosa saga y al menos sé que alguien se la leerá”. Y es quel cuarto toma ya era una especie de augurio sobre lo que pasaría en este tomo, ya que ya se empieza a meter a Dios y al Diablo en la historia.

Cuando me iba a comprar este libro casi pensé en saltármelo porque el sexto “Armand el vampiro” me parecía más interesante pero después de este muermo se me han quitado las ganas de continuar la saga.

En resumen un libro aburrido, pseudo religioso (para leer sobre Dios y el Diablo ya tengo la Biblia), enmarañado y totalmente prescindible. Solo tendría cierto sentido leerlo si se es un gran fan de Anne Rice. Si queréis leeros Crónicas Vampíricas, os recomiendo que solo leáis hasta el tercer tomo porque a partir de ahí resulta muy evidente el patético intento de Rice por alargarla. Además a partir de ahí la historia solo es refrito de las anteriores y el tercer tomo tiene un final que no deja casi ningún cabo suelto.

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En primer lugar, siento haber pasado tanto tiempo sin escribir pero es que la semana pasada la tuve plagada de exámenes y este fin de semana he estado castigada (y enferma). Como estoy algo falta de inspiración os contaré lo que me ocurrió el 21 de febrero de 2008. Si no recuerdo mal era jueves y me levanté como todos los días aunque con algo más de ganas pues era la firma de libros de Laura Gallego. En esa época me encantaba Laura Gallego, que no es que ahora no me guste, pero ya no siento esa pasión por sus libros. No sé por qué pero no tenía hambre o sea que apenas desayuné. A la hora de la comida recuerdo que había albóndigas (comestibles) y arroz duro, es decir un menú medio comestible pero a causa de mi nerviosismo por la firma y falta de apetito solo comí pan (y lo sigo haciendo…). Total que terminó el colegio y mi padre me llevo a la firma que era en un edificio del puerto. Ya había cola pero desde el exterior parecía corta por lo tanto pensé que no tardaría mucho. Unas amigas que también iban llegaron unos 5 minutos después que yo y por lo tanto estábamos separadas por unas pocas personas en la cola. Bastante puntual Laura Gallego llegó y mi padre se fue. Ese día sacaban la última parte de Harry Potter a la vente y le había pedido a mi padre que me la comprase a las 6 de la tarde. La cola empezaba avanzar a una velocidad moderada y los primeros empezaron a salir con sus libros ya firmados. La cola seguía avanzando y yo, poco a poco, me iba aproximando al edificio feliz pues pensaba que pronto volvería a mi casa. No sabéis cual fue mi asombro cuando al llegar al edificio la cola no continuaba sino que nos metían en un salón de actos dónde había ya ¡unas 200 personas! Vi la cantidad de gente que había y deprimida me senté. Además mis amigas estaban en el otro extremo del salón por lo que la comunicación era difícil. Estaba al lado de dos chicos de unos 16 años (uno gordo y otro con acné) bastante simpáticos que charlaban. No tenía otro entretenimiento que escuchar sus conversaciones y leer un periódico gratuito que había encontrado olvidado en el fondo del asiento. De vez en cuando me levantaba para hablar con mis amigas. Me maldije por no haber cogido el libro de Lengua pues al día siguiente tenía un examen sobre los adjetivos demostrativos (al final creo que saqué un 19 coma algo). Bueno pues así transcurrió más o menos una hora hasta que se me ocurrió la brillante idea de llamar a una de mis mejores amigas. La primera vez la llamé al fijo después de hablar unos segundos con ella le dije que cogiese el móvil a lo que ella me respondió: “no lo encuentro”, escusa cutre dónde las haya. Después de marearme durante diez minutos y cuando ella ya tenía el móvil me dijo que no tenía batería por lo tanto le dije que lo conectase al cargador y que lo utilizase como un fijo. Después de todo esto va y me dice “bueno es que no me apetece hablar, adiós”. Es decir me había gastado el 90% de mi saldo, y todo eso para que me diga diez minutos más tarde que no quería hablar conmigo :). Hablé después con mi padre sobre cuando me recogería y sobre dónde comprar HP7. Total que el tiempo pasaba muy lentamente y empecé a sentir un hambre imperiosa. Me levanté de mi butaca y busqué en vano alguna maquina expendedora o similares. Fui al baño que, afortunadamente, estaba limpio. Después de esta exploración del edificio, ya faltaba poco para que me tocase.

Y tachán, llegó el esperado momento por el que había estado tres horas sentada, hablar con Laura Gallego. Aquí reproduciré la conversación:

Yo: -Hola

LG:-Hola. ¿Qué dedicatoria quieres, shek(serpiente), unicornio o dragón?

Y:- Shek. ¿Habrá alguna vez una película de Memorias de Idhún?

LG:-Lo dudo mucho además tendría que durar 36 horas y no quiero que mi historia se modifique.

Y:-¿Hará la continuación de Memorias de Idhún? Es que el final era abierto…

LG:- La haré cuando la gente me lo deje de pedir. ¿Además que quieres que haga, un libro sobre como cambian pañales? Sería en todo caso una historia sobre los hijos y por ahora no me lo planteo.

Y ya está, tres horas para hablar unos escasos treinta segundos con ella. Al principio se enrollaba de lo lindo con los lectores que le traían piruletas, dibujos y hasta ramos de flores. Y poco a poco se volvió más expeditiva y más “simpática” (parecía cansada y harta cuando hablé con ella).

Después mi padre me recogió, estudié el control y leí el último libro de HP.

 

 

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Cosas de las vacaciones, cuando una está cansada (y no le apetece leer ni hacer otra cosa) se traga cualquier cosa en la televisión y bueno, lo más interesante que había era un programa de Cuatro llamado “21 días: lujo”. El programa consiste en que una reportera vive 21 días en una determinada situación, y en este caso vivir 21 días nadando en el lujo. Total que se hace un cambio de aspecto (vestidos, maquillaje, joyas) y se va a vivir la buena vida. El programa no estaba mal pero lo malo de este tipo de reportajes es que simplemente te muestran las cosas pero no te informan ni hacen ninguna reflexión (en este caso la reportera hacía pequeñas reflexiones), estilo “Callejeros” pero con un poco más de nivel. Otra cosa es que los reporteros parecen un poco paletos cuando se quedan deslumbrados por el lujo de una manera tan estúpida, como un cateto de pueblo que va por primera vez a la ciudad. Y ese éxtasis al oír el precio. No digo que no se impresionen pero tampoco tienen que ponerse a hiperventilar. Pero lo peor de estos reportajes no es lo que muestran sino algunos de los “personajes” que aparecen. Y no hay cosa que más odie que los nuevos ricos horteras con deseos de fama. Sí esa persona sin elegancia ni educación que da el pelotazo (gana mucho dinero de golpe) y su único afán es “A ver como ostento más”, es decir comprar un reloj que se ve a 2 kilómetros de distancia, unos pendientes que les deforman el lóbulo, unos collares que no sé como no les rompen el cuello y que tiene la piel quemada por los rayos UVA e hinchada por el bótox. Si eres un rico anónimo ¿para que exhibirte en programas?, si no tienes ansias de notoriedad, ¿para que pierdes el tiempo enseñándoles tu casa? Además eso puede ponerte en peligro ya que muchos ladrones te verán por la televisión. Otra cosa es si ya eres famoso pero sino…

No critico como la gente se gasta el dinero, ya que si es suyo pueden hacer lo que quieran pero esa obsesión por ostentar, en la que lo único que importa es que se vea bien grande el logo aunque sea feo me parece una estupidez. Es decir no critico al que se gasta una millonada en coches o ropa con gusto.Y lo peor es cuando van de cultos (“o sea he citado un libro, que culto soy”) o de solidarios (“o sea voy una fiesta súper solidaria y lo que paguemos será para los pobres”).

Bueno hasta aquí mi parrafada.

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