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Archive for 29 octubre 2010

Esta fue mi única adquisición en la Cuesta Moyano, este verano, un libro que contenía tres novelas de Edgar, una de las cuales ya había leído y como me había gustado y el libro solo costaba un euro… Lo reservé para el fondo de estantería pero la semana pasada estaba muy liada, necesitaba algo cortito (unas cien páginas con letra pequeñita) y ligero y decidí leerlo.

Jimmy Blake es un rico joven ocioso además de un negado para todo lo que tenga que ver con la ciencia, que vive en Blackheath, una mansión a las afueras de Londres; junto con su primo Gerald Van Roon, un reputado científico. Este último le invita a una cena en Downing Street, a la que acuden numeroso científicos y políticos. Sin embargo, un famoso matématico, Maggerson se retrasa. Finalmente, llega a la cena desgreñado y chillando, como si estuviese loco. La noche siguiente, Gerald Van Roon se marcha precipitadamente. Por la mañana, aparece moribundo en los alrededores de Blackheath, cerca de Warden’s Loodge, una casa abandonada. Jimmy empieza a observar cierto movimiento en la casa, lo que le llevará a descubrir toda una trama del Gobierno…

Como veis se trata de una novela de misterio (las que solía escribir el autor) con un argumento que no se sale de lo típico aunque tiene un toque diferente al introducir elementos científicos. En mi opinión, la trama principal está bastante desarrollada y su resolución me resultó bastante inesperada aunque lo que el “final-final” si que me pareció previsible y algo azucarado, además de dejar algunos cabos sueltos. Sin embargo, la que no está para mi gusto muy bien llevada es la trama de Tom Elmers y Palythorpe (unos que intentan espiar al primer ministro para humillarlo) y la que no está finalmente bien resuelta.

Evidentemente también hay una historia de amor de fondo, que para mí tiene cierto toque cómico. No me pareció nada del otro mundo y el desenlace es muy clásico, pero en ningún momento llega a estorbar, lo que ya es suficiente.

Los personajes no están muy desarrollados (no da mucho tiempo) y tiran un poco de estereotipos (el científico algo raro, el lord severo…) pero están bastante bien, y al protagonista, Jimmy Blake, “se le coge cariño”. Gracias a ellos se consigue la mayoría de los momentos cómicos, que están bastante logrados.

Tengo que decir que esta novela de Wallace me ha gustado más que la anterior que leí (El hombre que no era nadie), ya que esta última me parecía más basada en coincidencias aunque no estaba nada mal.

En resumen, una novela entretenida, ideal para pasar un rato, que recomiendo sobre todo si la encontráis a ese precio. Un 7,5 sobre 10.

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Vuelve a mí la inspiración, después de tantas reseñas, se me ha ocurrido una idea (por fin) original. En esta entrada, que a decir verdad, no tiene un tema muy preciso, voy a hablar de la importancia de las portadas de los libros y de los géneros que, por diferentes motivos, no me atraen mucho. Que conste que no los conozco lo suficiente para poder opinar con conocimiento pero solo voy a guiarme por mis impresiones e intentaré no generalizar porque siempre hay excepciones. Normalmente, este rechazo a algunos géneros lo provoca la portada de estos mismos libros.

Aunque intentemos negarlo, la portada es lo que nos hace fundamentalmente elegir un libro u otro, la que desencadena la acción de comprar. A menos que vayamos ya con una idea formada a la librería, la portada es lo que llama más la atención, la que hace que nos acerquemos al libro, leamos la sinopsis y a partir de ahí decidamos. Tampoco digo que sea algo imprescindible (casi nadie elige solamente un libro por su portada) pero creo que todo libro necesita como mínimo una portada aceptable. Por eso cuando veo algunas portadas pienso “¿De verdad quieren que se venda?”. Pero hay otras que no son simplemente feas, sino que repelen y llegan a dar vergüenza ajena. Y aquí llego a lo importante de la entrada. Las que hacen que me aleje de un libro suelen ser del género romántico “actual” (no el siglo XIX, sino el rosa) y en menor medida, las del género fantástico.

Las portadas de las novelas románticas rosas suelen ser una exhibición de puro mal gusto, una mancha rosa chicle en medio de la librería, es como si quisiesen demostrar todos los prejuicios sobre el género. Reconozco que a mí nunca me ha llamado mucho la atención, siempre me ha parecido un género pasteloso, que parece producido en cadena y de, en general, baja calidad; aunque esto puede deberse, en parte (porque creo que una buena parte del género es así), a esas cubiertas que son un crimen contra el diseño. Pero con semejantes portadas ya ni siquiera dan ganas de darle la vuelta para ver de que va, aunque bueno, en este caso no necesita muchas explicaciones (diálogo almibarado-escena de sexo- diálogo almibarado- escena…)… Me dicen que Las tentaciones del Duque es una telenovela barata y me lo creo, tal como aparecen en la imagen es la típica pose telenovelable, además con el hombre si camiseta. Hasta el título dicho con ese acento indefinible sudamericano de culebrón, Lass tentasioness del Duuquee pega. Sé que este tipo de portadas, a lo mejor, ayudan a las seguidoras (porque supongo que seguidores habrá pocos) a reconocer los libros del género y a las editoriales les debe salir rentable, porque para hacer esto no creo que se necesite a grandes profesionales… Pero a la vez lo que hacen es encasillar aun más el género, ahuyentar a mucha gente de este tipo de literatura y por lo tanto hacer casi imposible que se libere de todos los estereotipos. Porque puede que detrás de alguna de estas cubiertas horripilantes se esconda un buen libro… O puede que las editoriales, en un alarde de sinceridad, están diciéndonos “no os vamos ha engañar, este libro es como la portada”. Sin embargo, por blogs, he visto reseñas de novelas románticas con portadas mucho más elegantes, y aunque no me interesasen mucho, me han provocado la sensación de que podría leerlas.

Ahora voy a por el género fantástico. Este si que lo conozco mucho más, tuve una época, hará cosa de tres-cuatro años en la que leía bastante, pero sobre todo fantástica juvenil. De la mayoría de ellos guardo muy buenos recuerdos (Memorias de Idhun, El amuleto de Samarkanda, Harry Potter, Artemis Fowl…) y creo que en su género, son buenos libros. Pero a mí siempre me gustó la fantasía con un toque de realidad, es decir que hubiese elementos terrestres. Si no, me terminaba cansando. Que se lo digan a Tolkien, ya que nunca he podido terminar ninguno de sus libros (estoy por darle una tercera oportunidad a El hobbit), no es que no me gustasen, pero no llegaban a engancharme…También lo intenté con algunos de Dragonlance o de Warhammer, pero nada. Lo que se denomina heroic fantasy, por ahora, no me ha dicho nada. Reconozco que ahora mismo tengo el género bastante abandonado pero espero remediarlo pronto, porque en mi lista de pendientes tengo a Juego de Tronos, que por las reseñas que he leído debe ser una buena novela. Las portadas de muchos libros de fantasía incurren en los mismos defectos que las rosas: son toda una colección de tópicos sobre el género, provocando los mismo efectos, es decir; que muchas personas se alejen de ellos y que por lo tanto esos prejuicios sigan existiendo. Mucho enano, mucho elfo, un par de dragones o algo parecido, un toque de sangre y ya tenemos una cubierta típica. Todo eso con bien dibujado, realista, pero que a mí no me acaba de convencer, es como si tuviese un toque cutre. Es como si el libro chillase “te vas a encontrar con lo mismo de siempre”, o a lo mejor es exactamente lo que quiere transmitir.

Se supone que el género fantástico, el heroic fantasy, es el que deja más libertad a la imaginación pero parece que la mayoría de los libros no son más que un refrito de tópicos e historias, sobre todo inspirado en el Señor de los Anillos (por cierto, sus portadas son bastante buenas). ¿Es que nadie se ha atrevido a hacer algo un poco diferente desde hace cincuenta años? No digo que todo sea así, además no conozco lo suficiente el tema para afirmarlo, sin embargo es paradójico que el género supuestamente más original se repita tanto, con personajes buenos buenísimos y malos malísimos y esa avalancha de nombres impronunciables.

Finalmente, solo me queda por decir a las editoriales que cuiden un poco más las portadas, por lo menos la de algunos libros de estos géneros que se salgan un poco de lo habitual y para que los lectores no los metamos en el mismo saco que las otros XD

Sé que la entrada me ha quedado poco cohesionada en parte, porque la he escrito poco a poco (ahora mismo no me sobra el tiempo) y que las ideas dentro de mi cabeza estaban algo desordenadas. En parte esto es una colección de prejuicios (lo reconozco) creados a partir de observaciones, algo puramente subjetivo y espero que a nadie le moleste.

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Vuelvo a leer a base de las colecciones de El País, ya que hace tiempo que no voy a la librería, ni veo ninguna novedad que me llame mucho la atención. “La Abadía de Northanger” salió hace poco con el periódico, dentro de una colección de literatura para la E.S.O, compuesta generalmente por clásicos de la literatura. Aunque algunos ya los tengo, la mayoría los voy comprando, que nunca se sabe lo que se puede descubrir. Por si a alguien le interesa, al final de la entrada pondré la lista y cada uno cuesta 3€ (parece que me pagan para que haga publicidad). En resumen, que sigo aumentando mi fondo de estantería. Bueno, volviendo a lo que nos interesa, “La Abadía de Northanger” es la primera novela que escribió Austen, en 1798-1799. También es, de las tres novelas que he leído de la autora, la más ligera y en la que aparece el humor de forma más explícita. No es la mejor (de lo poco que he leído, yo diría que es Orgullo y Prejuicio) pero si una buena forma de iniciarse con ella.

Para empezar, el planteamiento inicial: Catherine Morland, una chica de 17 años ingenua, gran lectora de novelas y perteneciente a la clase media, se va con unos amigos de la familia, los Allen, a Bath, una ciudad balneario muy frecuentada por la buena sociedad en esa época. Traba una gran amistad con Isabella Thorpe, a la vez que su hermano se enamora de ella. Pero Catherine le presta más atención Mr. Tilney y su familia, que le terminan invitando a la Abadía de Northanger…

Desde la primera página ya se nota que es un libro de Jane Austen. Esa ironía, la manera de escribir y los personajes lo delatan. Es decir que si no os gusta la autora mejor que no intentéis la lectura de este libro ya que no se sale de lo habitual. No es que los personajes sean calcados de libro a libro pero todos tienen un aire de familia, en este caso a mí me recuerdan sobre todo a los de Mansfield Park. Están bastante bien construidos y si pocas veces se nos describe explícitamente sus caracteres, se les llega a conocer a fondo gracias a sus acciones y a la ironía aunque reconozco que tienen ciertos toques estereotipados (puede que se deba al recuerdo de otros personajes de Austen) y que la protagonista es demasiado ingenua, pero es lo que hace que se le coja cariño. Sin embargo el mayor defecto que le veo a Catherine es la rapidez de su cambio, provocada por un motivo, que sin ser insignificante, a mí parecer no lo justifica.

La novela es a la vez una parodia del género gótico y las novelas en general y a medida que va avanzando la trama se va mofando de los estereotipos, oponiéndolos con la realidad. Es bastante gracioso pero a veces la parodia me parece demasiado inconstante, hay fragmentos en los que desaparece mientras que en otras domina totalmente.

La historia es bastante simple, aunque con la maestría de Jane Austen mejora sustancialmente, centrada en relaciones amorosas y amistades, sin grandes dramatismos, hechos épicos y ni sentimientos arrolladores. Todo muy normal y posible. Sin embargo el desarrollo tiene para mi gusto varios defectos, la parte “inicial”, es decir la estancia en Bath es demasiado larga y sin llegar a hacerse insoportable, yo deseaba que se fuesen de una vez ya que se me hacía algo larga y repetitiva. Por lo tanto la parte de Northanger, en mi opinión la mejor, se me hizo breve y creo que se le podría haber sacado más jugo con la parodia. Los giros de la trama no llegan a ser previsibles pero son los típicos que te hacen pensar “ya me imaginaba yo que ocurriría”, además de recordar a los de otras novelas de la escritora.

Pese a sus defectos, es entretenida y una buena novela, con diálogos chispeantes y una fina ironía que hace que merezca la pena ser leída. Recomendable si os gusta la autora y no necesitáis historias épicas. Le doy un 7 sobre diez.

Lista de los libros que aparecen en la colección (en itálica los que ya han salido):

-La casa de Bernarda Alba/ Doña Rosita soltera

-La Abadía de Northanger

-La Celestina

-El Lazarillo de Tormes

-Fahrenheit 451

-La casa del silencio

-Como agua para chocolate

-Un saco de canicas

-El corazón de las tinieblas

-La transformación

-Otra vuelta de tuerca

-El sí de las niñas

-Don Juan Tenorio

-El gran teatro del mundo

-Las aventuras de Huckleberry Finn

-Siddartha

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La primera vez que vi el trailer, hará un mes pensé “esta no la veo yo ni loca”. ¿Un hombre encerrado en un ataúd durante toda la película? No, gracias, no quiero que me de un ataque de claustrofobia. Pero mi madre (que también pensaba lo mismo) después de leer y escuchar tantas buenas críticas, quiso ir a verla (curiosamente, ella fue la que le gustó menos la película). Para el que no sepa de que va el argumento (el título es bastante elocuente) aquí lo resumo:

Paul Conroy, transportista americano en Irak, se despierta enterrado en un ataúd con un móvil en árabe y un mechero. Sus secuestradores le piden que reúna cinco millones de dólares en menos de tres horas, sino sufrirá una de las peores muertes imaginables: morir enterrado vivo.

Un guión cuanto menos original, creo que nada parecido a lo anteriormente visto sobre todo en realización ya que en ningún momento se abandona el ataúd (a lo mejor al final sí…) y no hay ni flashbacks, ni voz en off. Y aun así, gracias al móvil, uno va descubriendo poco a poco la vida del personaje, su rescate, la indiferencia de las empresas, la seguridad en Irak… Supongo que rodar todo esto dentro de un caja de madera y bien debe de ser muy difícil, por lo tanto un aplauso para Cortés.

La credibilidad de todo esto reposa en un solo actor: Ryan Reynolds, que por lo que he leído, había trabajado sobre todo en comedias románticas y sin hacer grandes actuaciones. Sin embargo aquí lo hace muy bien, consigue mostrar perfectamente la angustia de alguien que está en su situación aunque  al principio sus gritos me parecían a veces algo forzados. Actuar bien solo y en un sitio tan agobiante tiene un gran mérito. Además he leído que terminó con los dedos quemados y la espalda en carne viva .

La película tampoco llega a provocar un ataque de angustia pero si que se sale con mal cuerpo porque es una historia cruel. MUY CRUEL. Cuando crees que no puede ir peor, pues ocurre otra desgracia, que lo empeora a todo. A veces hasta me parecía exagerado, algo forzados, como un poco a recochineo. En mi opinión, la película consigue que casi siempre te impliques, en mayor o menor medida, con lo que le ocurre pero tiene algunos momentos totalmente absorbentes, que te mantienen bajo tensión, esperando que por fin algo bueno ocurra. Puede que el ritmo decaiga a veces pero no creo que haya ningún momento en el se pierda el interés, es complicado mantenerse indiferente ante semejante historia.

Uno defecto que se le podría señalar es que no profundiza demasiado en algunos aspectos (crítica de mi madre XD) pero, ¿de verdad se necesita? y ¿se puede hacer de manera realista desde un ataúd?

El problema de la película es a la vez su mayor virtud y defecto: su originalidad. Sí, vale, la película es muy buena pero no es precisamente amena ni hace pasar un buen rato. El planteamiento es muy interesante no obstante, yo habría agradecido que se saliese un poco un poco del ataúd, ya sé que perdería lo que la hace especial pero sería una experiencia más agradable. Como digo a mí no me ha llegado a provocar un ataque ni hacerme sufrir mucho pero sí a agobiar. En definitiva, me gustó bastante aunque me dejó un regusto amargo.

No tengo mucho más que decir sobre ella, es buena pero yo la recomendaría con  reservas. No creo que todo el mundo esté preparado para una película de este estilo y a muchos es probable que les haga pasar un mal rato, por lo tanto aconsejo que cada uno se deje llevar por su intuición. Le doy 8 sobre 10.

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