Segura que la mayoría conocerá este libro, que hace unos pocos años se convirtió en todo un fenómeno. Tengo que reconocer que este libro lo he comprado sobre todo por su edición, que es toda una monada. No sé si los habréis visto en las librerías, pero Salamandra para conmemorar su décimo aniversario ha sacado varios de sus éxitos en una colección muy minimalista, con portadas de un solo color y las hojas redondeadas. Eran tan adorable que me lo compré, un libro que hasta ahora no me había inspirado mucho interés súbitamente me llamaba la atención, todo a causa de esa edición, desde mi punto de vista, tan acertada.
El argumento del libro es un poco difícil de resumir, por eso cojo la sinopsis de la contraportada: «En una clase de primer curso Mattia había estudiado que entre los números primos hay algunos aún más especiales. Los matemáticos los llaman números primos gemelos: son parejas de números primos que están juntos, o mejor dicho, casi juntos, pues entre ellos media siempre un número par que los impide tocarse de verdad. Números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43. Mattia pensaba que Alice y él eran así, dos primos gemelos, solos y perdidos, juntos pero no lo bastante para tocarse de verdad.»
Esta bella metáfora es la clave de la dolorosa y conmovedora historia de Alice y Mattia.
Así pues nos encontramos con dos personajes marcados cada uno por un hecho trágico que a condicionado sus vidas. Quizás Mattia es un personaje más típico, con cierto aire a déjà vu, a pesar de que su primera desgracia es más dura y con una trama más repetitiva; mientras que Alice me parece más interesante y en ella se observa más evolución. Desde mi punto de vista, la mayor diferencia entre ellos dos es que Alice es un personaje que intenta evitar la soledad e integrarse, a diferencia de Mattia que más bien parece buscarla como una especie de “castigo”. Sin embargo los dos personajes están en conjunto bien definidos, son profundos y bastante creíbles.
Quizás lo mejor del libro es el estilo de Giordano claro, conciso pero sin dejar de estar trabajado y ser poético. Hace que el libro se lea rápidamente, enganche, y que prácticamente nunca llegue a cansar, a pesar de que la trama empiece a decaer, como explicaré a continuación.
La novela está estructurada de manera que cada capítulo está espaciado por unos cuantos años y cada uno no tiene normalmente una larga duración (en el tiempo de la historia), sin embargo algunas de esas elipsis se rellenan con pequeños resúmenes de lo más relevante. Esta tiene un arranque interesante y muy entretenido, que te mantiene pegado a la historia durante los capítulos en los que se cuentan los “sucesos” y su adolescencia (la mejor parte del libro con diferencia, que me ha encantado). Sin embargo, para mí, desde que se empieza a contar sus juventudes el ritmo y el interés bajan un poco , a pesar de eso, el autor gracias a su escritura consigue mantener la narración.
Ya durante las última parte, sí que decae de verdad, sobre todo la historia de Mattia, afortunadamente la de Alice aguanta gracias a varios acontecimientos. Los personajes empiezan a estar algo perdidos y sus correspondientes tramas van un poco a la deriva, resultando bastante anodinas. PERO ocurre algo, un giro inesperado, quizás demasiado forzado, pero que parece que va a revivir la acción. Tampoco esperaba que a partir de ahí la novela se convirtiese en un thriller pero este nuevo elemento es totalmente desaprovechado. El final no es que sea incoherente, ya que era lo que se esperaba pero sí que me parece que la manera de la que está resuelto es desafortunada. De repente un personaje se empiezan a comportar bajo mi punto de vista de manera bastante irracional, y la metáfora de los números primos empieza a perder sentido ya que lo son no por las circunstancias sino por sus propias acciones. Creo que el final podría ser mejor, a pesar de acabar igual, si se hubiese utilizado ese “elemento sorpresa” o si hubiese una mayor influencia de las circunstancias. Además de todo, este cierre me ha dejado bastante fría algo así como “Vale, ¿esto es todo?”.
En resumen, una historia que no está mal pero que va perdiendo gracia aunque nunca llega a resultar soporífera ni pesada. Si hubiese seguido la línea de los primeros capítulos, sí me habría parecido una gran novela, pese a eso es una lectura recomendable y ligera pero tampoco entiendo ese gran boom. Es una novela en general buena pero que en mi opinión no le ha sacado todo el jugo a su planteamiento. Un 7 sobre diez.

El libro no lo he leído, no me llama la atención, pero ví la película (no sé muy bien porqué) y lo cierto es que me pareció muy rara y el final…, yo creo que fue lo peor.
No sabía que había una película, quizás le echo un vistazo pero esta historia no me parece muy cinematográfica. También concuerdo con que el final (supongo que es el mismo) es lo peor, no veo muy claras la motivaciones de Mattia y sobre todo es muy repentino.